Esta obra presenta la icónica rana de ojos rojos, un símbolo vibrante de la selva costarricense. Bajo luz natural, los tonos verdes y naranjas revelan su esencia tropical; mientras que bajo luz negra, la pintura se transforma en un espectáculo fluorescente que evoca la magia del bosque nocturno. Una pieza única que combina arte contemporáneo con energía viva y bioluminiscente.