Mi historia con Un Curso de Milagros se remonta a muchos años atrás. Décadas. Y no voy a entrar en ella, en principio porque se puede hacer un viaje en el tiempo del ego… Y bueh! Eso no tiene mucho sentido acá, ¿Correcto?
Sin embargo si puedo decir que me equivoqué de medio a medio con el Curso por 20 años al pensar erróneamente que podía ser entendido con la razón. Desde donde yo lo vi, era un complejo, denso e impresionante tratado filosófico y psicológico.
¡Y claro que lo es!
La mente elige ver lo que quiere y lo acomoda.
Sin embargo, mucho más trascendente que eso, el Curso es un camino de salida hacia la Paz. Una sinfonía que tiene que ser escuchada en el momento presente y que te habla claramente y mirándote a los ojos… y además, usualmente, con una ternura impresionante.
En los primeros principios está el secreto…
PRINCIPIO 7
Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesario una purificación
En mi caso, después de veinte años de estudiar fascinada la parte filosófica del Curso caí en cuenta de que si de algo se trata Un Curso de Milagros es de perdonar.
Y comencé un proceso que aún no termino, de perdonar uno y cada uno de los conceptos que me separan de mi Verdadero Ser.
Literalmente empaqué mis cosas, alquilé una cabaña en la montaña y me vine a vivir sola. A perdonarlo todo.
Tengo casi dos años de retiro voluntario. Ha sido un tiempo precioso, intenso, a veces muy duro, nunca solitario.
Tengo una vida muy normal, trabajo remoto escribiendo blogs y a mi casa viene gente con mucha frecuencia, tengo una mesa de pool y un rancho para hacer bbqs.
Y cuando estoy sola veo series y películas, pinto, leo y escribo. Y medito, cada día más. (Después hablaré de la meditación que en mi fue un resultado y no una causa.)
Comencé así, viviendo una vida muy normal… Sin embargo conforme pasa el tiempo, y profundizo más y más en el proceso de purificación he llegado a algunas conclusiones que me parecen por lo poco, interesantes.
Y he ido, realmente haciendo un cambio de percepción, no sólo de cómo veo el mundo, pero cómo veo la percepción misma.
No voy a contar mi historia. No aqui por lo menos, pero si lo que hago, todos los días para sanar. Me ha ido llevando a la Paz, poco a poco, paso a paso.
Realmente el Espíritu usa tus conocimientos para darte a entender más y más.
¡Oh Dios! ¿Por dónde comenzar?
En principio el Curso no se trata de pensar… se trata de sentir, solamente.
El rollo es que no pensamos nuestros pensamientos. No realmente. Llegan a nosotros, ni siquiera elegimos cuáles llegan, o podemos quitarnos uno que no queremos.
En nuestra mente hay dos sistemas de pensamiento: El que creemos que somos nosotros y el Espíritu que es el que somos en realidad. Esas dos partes tienen que unirse de nuevo. Y esto requiere de toda nuestra buena voluntad, para abrirse a estar equivocado y aceptar que no sé ni siquiera qué soy.
Entonces bueh… no es pensando que se soluciona la cosa: Es sintiendo.
Y sentir si, es de valientes.
En principio, porque sentimos muchísimo dolor. No estaríamos acá de no ser así. Pero sentimos mucho mucho dolor y mientras ése dolor esté en nosotros lo vamos a percibir en todas partes.
¿Cómo se deshace uno del dolor? Sintiéndolo en principio. Intensamente.
Y luego… ¿Somos UCDM no? ¡Entregándolo!
En realidad dolor es sólo una palabra. Los conceptos son ideas ilusorias a los que les damos un valor específico.
Lo que sentimos en realidad es una sensación en el cuerpo.
Usualmente le damos un nombre, un apellido, una historia y luego reaccionamos proyectándolo y culpando a alguien más por lo que sentimos.
Y andamos repartiéndo ésa responsabilidad por el mundo.
Pero en el fondo, es sólo una sensación, a la que le pusimos una interpretación.
Al entregarla al Espíritu nos abrimos a ver la interpretación del Espíritu y la Paz.
No sólo el contínuo sentir de lo que siento, su aceptación y entrega, me ha generado un bienestar que no puedo describir. Es que en serio los pensamientos han dejado de interesarme y la mente entra en largos períodos de silencio y contemplación.
Si, contemplación… observación. Usualmente con la palabra “interesante” en la experiencia.
La otra cosa que me ha pasado, es que hay una Voz en mi… no que no estuviera antes. Siempre estuvo… Pero ahora le pongo atención. Es la Voz que me quiere.
Y entonces bueh, decidí unirme a Noelia en ésto y hablar de mi experiencia.